¿Qué sentirías tú al descubrir que a tus dos hijas las ha mutilado tu propia madre?
De acuerdo a una nota encontrada en las páginas de "El País", este hecho se dio en Gambia, en un viaje familiar. La madre decidió visitar a unos parientes que residían en un pueblo aledaño, dejando a sus dos hijas, una de tres y la otra de ocho años, al cuidado de su abuela. La sorpresa se la llevó la madre al enterarse, por medio de una de las víctimas, que la abuela había efectuado la ancestral práctica en las dos niñas.
Lo peor de la situación es que los padres, a pesar de haber sido informados previamente por la médico que atendía a las niñas, de que en sus vacaciones estas podrían ser víctimas de la ablación, hicieron caso omiso y llevaron consigo a las pequeñas.
En la nota no lo dice pero probablemente los padres no creyeron que la abuela fuese capaz de semejante barbarie, o tal vez ellos mismos consideraban la práctica como algo meramente tradicional.
Aunque mucho se discutió, a los padres se les absolvió de toda culpa porque, a pesar de no haber cumplido con su deber de cuidado, no fueron parte de dicha práctica y tampoco se les pidió su consentimiento.
No es el primer caso que se da ni será el último si nos hacemos nada por evitarlo; sabemos bien que acabar con las tradiciones de un pueblo o una comunidad no es tarea fácil e incluso violaríamos el derecho consuetudinario, pero sí se puede lograr. A favor de ello, la ONU ha lanzado una campaña para concienciar y erradicar esta ancestral práctica, además de conmemorar el Día Internacional de tolerancia cero con la Mutilación Genital Femenina el 6 de febrero de cada año.
Puedes encontrar aquí la información completa:






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